Procesado no significa peligroso: lo que 300.000 científicos dijeron esta semana en Ottawa
Desde ALAIAB participamos de la 49° reunión del Comité del Codex Alimentarius sobre Etiquetado de los Alimentos (CCFL), que se desarrolló en Ottawa, un espacio clave para el debate y la construcción de estándares internacionales en materia de información alimentaria
En ese marco, la Unión Internacional de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (IUFoST) — que representa a más de 300.000 científicos de más de 100 países — presentó una posición que merece atención: clasificar los alimentos únicamente por el grado en que fueron procesados no tiene respaldo científico suficiente para sustentar políticas regulatorias.
¿Por qué importa esto?
En los últimos años se ha instalado en el debate público una narrativa que equipara «procesado» con «dañino». Esa narrativa tiene impacto real: influye en políticas, en decisiones de compra y en cómo los consumidores perciben lo que comen.
El problema, según IUFoST, es que esa clasificación se apoya en un único criterio, el nivel de procesamiento, sin considerar la composición nutricional real del alimento ni el contexto alimentario más amplio. Una metodología de ese tipo, aplicada como base de regulaciones, no cumple con los estándares de robustez científica que el propio Codex Alimentarius exige para sus marcos normativos.
El procesamiento tiene nombre, y no es malo
IUFoST fue explícita en algo que con frecuencia se omite en el debate público: el procesamiento de alimentos cumple funciones esenciales para la humanidad. Garantiza la inocuidad de los alimentos, extiende su vida útil, permite la fortificación nutricional, sostiene la asistencia alimentaria humanitaria y es parte integral de los sistemas alimentarios sostenibles.
Presentar el procesamiento como inherentemente negativo no solo es científicamente inexacto, es potencialmente contraproducente para objetivos que todos compartimos, como la seguridad alimentaria y el acceso a una dieta nutritiva.
La ciencia que necesitamos para regular lo que comemos
IUFoST también señaló algo estructuralmente importante: los debates sobre cómo clasificar y etiquetar los alimentos no pueden quedar en manos de un solo tipo de especialista. Nutricionistas, tecnólogos de alimentos, científicos de sistemas alimentarios y expertos en procesamiento deben estar en la misma mesa.
Las decisiones regulatorias que afectan lo que comemos — y cómo lo elegimos — merecen ese nivel de rigor. Es la única forma de construir políticas que realmente protejan a los consumidores.Para acceder al documento completo presentado por IUFoST ante el CCFL49: AQUÍ